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Tu primera marcha

Por Hugo Pérez
 
Daniela:
No sé si al final te vas a llamar así, cada vez creo más que el nombre es lo de menos pero lo charlamos en otro momento, ahora se me mojan las manos sobre el teclado de lágrimas. Y quiero contarte una primera vez, que para mi es importante y es la primera vez que te sentí en una marcha. También te escribo cumpliendo un pedido de muchos que tocando en ese momento, la panza de mamá decían "escríbanlo tiene que saberlo". Seguramente lo leerás junto con lo que nos pasó "el 20".
Te cuento: estábamos ensayando con el coro de las Madres, en lo que ahora seguramente es el viejo edificio y en ese momento era el nuevo, y llegaron unos compañeros a avisarnos que en la plaza, donde se preparaba el escenario para la marcha de la resistencia, más de 100!! policías con perros, palos y escudos (de esos parecidos a las falanges romanas, pero trasparentes) estaban impidiendo el trabajo y por reprimir a las Madres. Nos miramos entre todos y de alguien salió la idea: vamos a ensayar a la plaza!!!.
Llegamos con Jorge (el dire) y los demás coreutas. Allí estaba Hebe y un puñado de compañeros frente a los de azul (me parecieron más de 200). Te digo que me dio un poco de temor por mamá y por vos, pero sabía que teníamos que estar allí.
Alguien le dijo a Hebe si podíamos cantar allí, mientras los gendarmes daban pasitos graciosos cerrando el círculo,  y bueno, aunque ella no entendía bien dijo: bueno. Y con una emoción extraña, fuerte, empezamos: "que se queden quietas " de la Parodi, "el pueblo victorioso", "todavía cantamos", "Vamos a andar" todo el repertorio, el circulo se cerraba, nosotros cantábamos con cada vez mas fuerza y de a ratos bailábamos, "Es la canción contra la represión" decía Hebe, gritaba. En algún momento hubo algunos forcejeos y tensión, le pedí a Julia que se valla para atrás, no era la retaguardia era sólo otro lugar de lucha. Cantamos más de dos horas!!!!!!,  repetimos, inventamos, no sé como nos dio la garganta. ¿Como te puedo describir nuestras caras de alegría?, el grupo se había hecho mas compacto, el círculo no se pudo cerrar más (algunos de sus piecitos borceguíes se movieron con "A redoblar", no pudieron evitarlo).
Se fue juntando gente que se unía como podía a la canción, "la plaza es de las madres y no de los cobardes". A mi me dio un poco de pena verlos mientras azuzaban a los perros. Por los perros y por ellos. Palos, armas , escudos, perros, cascos, ¿odio?, frente a un centenar de gente que cantaba.
Seguro después te cuento mas y tal vez con esos cambios que produce el recuerdo.
Ahora lo voy a compartir con la gente de la asamblea, de la huerta, de "grupal" , de la universidad y los amigos, que también son compañeros en esta marcha de intentar hacer un mundo mejor para los que vengan.
Hugo, papá (no me fue fácil escribirlo).

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